Hay OPAs que nacen de un plan estratégico cuidadosamente diseñado. Y hay OPAs que nacen, simplemente, de un número. La que afecta hoy a Evolution AB pertenece al segundo grupo: un inversor ha cruzado una línea legal y esa línea le ha obligado a hacer algo que, según sus propias palabras, no tenía intención de hacer. Vamos a desgranar el caso, porque deja lecciones muy útiles sobre cómo funciona la protección al accionista minoritario en Europa.
Qué ha pasado exactamente con Evolution
Evolution es la compañía sueca líder mundial en soluciones de casino en vivo (ruleta, blackjack, baccarat) para operadores de juego online, cotizada en el segmento Large Cap de Nasdaq Estocolmo. Es un negocio con un perfil de márgenes poco habitual: en el segundo trimestre de 2026 facturó 517,8 millones de euros, con un EBITDA de 341 millones (margen del 65,9%) y un beneficio neto de 251,4 millones. Pocas cotizadas europeas generan ese nivel de rentabilidad sobre ventas.
El origen del culebrón está en Kenneth Dart, el multimillonario estadounidense conocido por sus inversiones concentradas y su domicilio fiscal en Islas Caimán. A través de su vehículo Candle Lake Limited, Dart llevaba meses aumentando su posición en Evolution, en parte con compras directas y en parte mediante permutas financieras (swaps). El 24 de julio de 2026, Candle Lake compró 2,05 millones de acciones adicionales, elevando su participación directa al 30,02% del capital y los derechos de voto.



