SpaceX en bolsa: la IPO del siglo diseñada para que unos pocos ganen a costa de muchos
De 135 a 225 dólares y de vuelta al pánico: cómo el FOMO y la escasez artificial convirtieron la mayor IPO de la historia en una trampa para el inversor minorista
El 12 de junio de 2026 quedará grabado en los libros de historia financiera. SpaceX, la empresa espacial de Elon Musk, debutó en el Nasdaq bajo el ticker SPCX, convirtiéndose en la mayor salida a bolsa de la historia, vendiendo 556 millones de acciones a un precio inicial de 135 dólares por acción. Lo que siguió durante los días posteriores no fue solo una semana bursátil: fue una lección magistral —y dolorosa para muchos— sobre cómo funciona el mercado cuando el FOMO, la escasez artificial y la narrativa mediática se combinan para crear un espectáculo que enriquece a los de siempre a costa del inversor de a pie.
Una semana de montaña rusa: del debut histórico al pánico vendedor
Los primeros datos del debut ya ponían los pelos de punta. El día 1, SPCX abrió en 150 dólares, un 11% por encima del precio de la OPV, y cerró en 160,95 dólares, una subida del 19%. El volumen del día 1 superó los 500 millones de acciones negociadas, el segundo mayor volumen de debut en la historia del Nasdaq, solo por detrás de Facebook en 2012.
Ese primer cierre era ya un nivel difícil de justificar con los fundamentos de la empresa, pero el mercado no había terminado de calentar motores. Los días siguientes el volumen comprador no cesó. El martes 16 de junio, SPCX alcanzó un máximo intradiario de 225,64 dólares, cerrando finalmente en 201,68 dólares. Esto representa una ganancia del 25% con respecto a su precio fijo de salida a bolsa en menos de tres días de cotización, elevando la valoración total de SpaceX a la impresionante cifra de 2,6 billones de dólares.
Y entonces llegó el pinchazo.
Desde el máximo del 16 de junio hasta la cotización del 18 de junio, las acciones de SpaceX cayeron aproximadamente un 20% en dos días. El catalizador más visible fue una decisión corporativa que generó desconcierto: el anuncio de SpaceX el 16 de junio de que adquiriría Anysphere, la empresa creadora de la herramienta de inteligencia artificial Cursor, por 60.000 millones de dólares, eliminando 620.000 millones de dólares en capitalización de mercado.
A día de hoy, la cotización de SpaceX se sitúa en torno a los 185 dólares, habiendo fluctuado en un rango diario de 172 a 190 dólares. Alguien que compró en torno a los 200 dólares —y hubo muchos— está prácticamente en pérdidas o al límite del punto de equilibrio.
Los números que nadie quiere ver
Aquí empieza la parte incómoda, la que los titulares entusiastas omitían sistemáticamente. Para entender por qué la valoración de SpaceX resulta difícil de sostener, hay que mirar los fundamentos con frialdad.
Lo que los datos revelan:




