Hace unos días salté de la silla al ver una acción de mi radar subir casi un 30% en una sola sesión. El titular era el que todos queremos leer: oferta de adquisición, prima sustancial, subida inmediata. En cualquier grupo de inversión de Telegram o foro bursátil, ese tipo de noticias se celebra como una lotería. Y sin embargo, cada vez que veo una OPA sobre una empresa de calidad, mi primera reacción no es alegría. Es frustración.
No porque esté en contra de que una compañía se venda. Es porque, casi siempre, una OPA es el mercado diciéndote que se ha acabado tu tesis de inversión justo cuando empezaba a funcionar. Te quitan de las manos el activo que compraste para mantener durante años, y te lo quitan, además, a un precio que rara vez refleja lo que realmente vale.
El caso de MarketAxess, la plataforma de negociación electrónica de bonos que Intercontinental Exchange (ICE) ha acordado comprar por 6.000 millones de dólares, es un ejemplo perfecto de este mecanismo. Vamos a diseccionarlo.



