En el ecosistema financiero actual, donde el crecimiento orgánico es cada vez más costoso y difícil de mantener, ha surgido un grupo de empresas que han perfeccionado una estrategia distinta: el crecimiento mediante adquisiciones sistemáticas. Estas compañías, conocidas como Serial Acquirers, no compran empresas por impulso; lo hacen como parte de una maquinaria de despliegue de capital meticulosamente diseñada.
Si alguna vez te has preguntado cómo empresas como Constellation Software, Halma o LVMH logran retornos compuestos de doble dígito durante décadas, la respuesta reside en su capacidad para actuar como gestores de activos disfrazados de empresas operativas.



