Las acciones de las que todo el mundo habla… y que yo no tocaría ni con un palo
Satélites, taxis voladores y computación cuántica: el FOMO más caro de la historia bursátil
Hay un patrón que se repite en los mercados financieros con una regularidad casi cómica: una tecnología prometedora aparece en los titulares, las redes sociales se llenan de predicciones delirantes sobre “la próxima revolución”, el precio de la acción se dispara sin que la empresa haya facturado prácticamente nada, y millones de inversores compran movidos por el miedo a perderse algo. En inglés lo llaman FOMO —Fear Of Missing Out— y es, a mi juicio, uno de los destruidores de capital más efectivos que existen.
Hoy quiero hablar de algunas de las empresas que más FOMO están generando ahora mismo. No para recomendarlas. Exactamente para lo contrario.
El problema de fondo: confundir “tecnología fascinante” con “buena inversión”
Antes de entrar en los nombres concretos, es fundamental separar dos conceptos que el inversor minorista tiende a mezclar constantemente:
Una tecnología puede ser real y transformadora y al mismo tiempo arruinar a quienes invierten en las empresas que la desarrollan.
El precio de una acción refleja expectativas futuras, no la realidad presente. Cuando todos ya saben que algo “será el futuro”, ese futuro ya está cotizando en el precio actual, y a menudo lo está haciendo con años o décadas de antelación.
La historia está llena de ejemplos. Las empresas de fibra óptica en el año 2000 tenían razón: internet iba a cambiar el mundo. Pero la mayoría de ellas quebraron igualmente, arrasando con los ahorros de quienes las compraron en máximos. Los inversores acertaron en la tecnología y perdieron en la inversión.
ASTS (AST SpaceMobile): el sueño de Internet desde el espacio
Pocas acciones han generado tanto ruido en los últimos dos años como ASTS. La propuesta es indudablemente seductora: satélites capaces de dar cobertura de telefonía directamente a móviles convencionales, sin necesidad de antenas especiales. Alianzas firmadas con AT&T, Verizon y Vodafone. Primeras llamadas de vídeo desde el espacio. El relato es impecable.
Los números, no tanto.
En el año fiscal 2025, AST SpaceMobile generó unos 70,9 millones de dólares en ingresos —una cifra que puede sonar bien hasta que se compara con sus gastos operativos totales de 358,6 millones y una pérdida neta atribuible a accionistas comunes de 341,9 millones de dólares. Dicho de otro modo: por cada dólar que ingresa, la empresa gasta cinco.
Para financiarse, la compañía acumuló 2.800 millones de dólares en caja a finales de 2025, pero a costa de emitir una deuda a largo plazo de más de 2.200 millones de dólares. El modelo de negocio, por ahora, consiste en quemar el dinero de los accionistas para seguir construyendo infraestructura que quizás algún día genere beneficios.
¿Cuándo? Nadie lo sabe con certeza. Y mientras tanto, el precio de la acción cotiza como si ese “algún día” fuese mañana por la mañana.




