Fundamentos que necesitas antes de invertir
Todo lo que debes tener claro antes de invertir
Finanzas personales y presupuesto
El primer paso antes de invertir es organizar tus finanzas personales. Estas constituyen los cimientos sobre los que se sostiene cualquier estrategia de inversión: sin una base sólida, todo puede derrumbarse.
La clave está en el ahorro. No necesitas grandes cantidades para empezar —como vimos en el capítulo anterior—, pero si no logras apartar al menos una parte de tus ingresos cada mes, nunca podrás alcanzar la libertad financiera. Ahorrar implica disciplina y, en ocasiones, renunciar a ciertos gastos presentes para disfrutar de mayores beneficios en el futuro. Lejos de ser un sacrificio sin sentido, este hábito proporciona tranquilidad, seguridad ante imprevistos y la posibilidad de hacer crecer tu patrimonio.
Ahora bien, ahorrar no significa vivir con excesivas privaciones. Se trata de encontrar un equilibrio entre el consumo actual y el ahorro para el mañana. Cada persona debe decidir en qué nivel de gasto y ahorro se siente cómoda, siempre recordando que el dinero es una herramienta que debe servir a tus objetivos a largo plazo.
Muchas personas creen que no pueden ahorrar, pero en la mayoría de los casos se trata más de falta de planificación que de ingresos insuficientes. De hecho, estudios de la OCDE muestran que quienes elaboran un presupuesto ahorran hasta un 20% más que quienes no lo hacen. Por eso, si crees que ahorrar es imposible, te recomiendo dar un primer paso sencillo: haz un listado de todos tus ingresos y de tus gastos mensuales o anuales. De esta manera podrás distinguir cuáles son realmente imprescindibles y cuáles pueden reducirse, descubriendo así cuánto eres capaz de ahorrar sin comprometer tu bienestar.
Invierte solo el dinero que no vas a necesitar a corto plazo
Una vez que hayas reunido ahorros suficientes para invertir, el siguiente paso es definir si vas a necesitar ese dinero en el corto plazo —es decir, en un horizonte inferior a tres o cinco años—. Esto es fundamental porque, aunque la estrategia que se describe en este libro presenta un riesgo bajo a largo plazo, implica invertir en bolsa, un mercado muy volátil en plazos reducidos.
Dicho de otra manera: puedes invertir en una empresa con excelentes perspectivas de futuro y un alto potencial de rentabilidad, pero si justo necesitas el dinero durante una caída temporal, te verías obligado a vender con pérdidas que, de haber esperado, se habrían convertido en ganancias.
Un ejemplo claro fue la crisis del coronavirus. Entre febrero y marzo de 2020, el IBEX 35 —el índice bursátil que agrupa a las 35 mayores empresas españolas— cayó casi un 50%, pasando de 10.100 a 5.850 puntos. Sin embargo, en apenas dos años recuperó su nivel inicial y, al momento de escribir este libro, ya supera los 15.300 puntos. Quienes se vieron forzados a vender en plena caída no solo asumieron pérdidas, sino que también se perdieron la recuperación posterior.
En definitiva, invertir en bolsa a largo plazo es una estrategia altamente rentable, pero exige paciencia. La clave está en permanecer siempre invertido y para eso no puedes necesitar ese dinero en el corto plazo. De esa forma, podrás resistir la volatilidad y aprovechar el verdadero motor de las inversiones, que es el paso del tiempo.
Fondo de emergencia: tu red de seguridad
Imagina que, de repente, tu coche se avería y tienes todo tu dinero invertido en bolsa. Te encontrarías en la misma situación que vimos anteriormente: aunque tus inversiones sean sólidas a largo plazo, no podrías disponer del dinero sin arriesgarte a vender en un mal momento.
Por eso es fundamental reservar una parte de tus ahorros en un lugar seguro y accesible, como una cuenta remunerada o un fondo monetario. Nunca debe estar en activos volátiles como acciones, ya que su función no es generar grandes beneficios, sino darte liquidez inmediata.
A esto se le llama fondo de emergencia: una reserva destinada exclusivamente a cubrir gastos imprevistos. No es para compras impulsivas, vacaciones ni para aprovechar “oportunidades de inversión”. Su objetivo es protegerte de deudas innecesarias y darte tranquilidad financiera. Y si en algún momento necesitas usarlo, lo más importante es reponerlo antes de continuar invirtiendo.
¿Cuánto deberías ahorrar en este fondo? Depende de tu situación, pero una regla general es acumular entre tres y seis meses de gastos esenciales. Las personas más conservadoras optan por tener hasta un año —o incluso dos— de colchón. Si, por ejemplo, vives con tus padres y tus gastos fijos son bajos, tu fondo de emergencia puede ser más reducido, lo que te permitirá destinar más dinero a invertir. En última instancia, eres tú quien debe decidir con qué nivel de seguridad se siente cómodo.


