En el siglo XXI, el valor de una empresa ya no se mide por las toneladas de acero que produce ni por el tamaño de sus fábricas. Vivimos en la era de la economía del conocimiento, donde los activos más valiosos de las corporaciones más exitosas del mundo no se pueden tocar, ver ni pesar. Hablamos de los activos intangibles y, de su derivado contable más enigmático, el fondo de comercio (o goodwill).
Para un inversor particular o un analista financiero, comprender estos conceptos no es opcional; es una cuestión de supervivencia. Esto es especialmente crítico cuando analizamos un modelo de negocio que ha ganado una inmensa popularidad en los últimos años: las serial acquirers (compañías adquirentes en serie), cuyo motor de crecimiento es la compra sistemática de otras empresas.
Si no sabes auditar el balance de estas compañías, estás invirtiendo a ciegas. A continuación, desglosamos las reglas del juego, las trampas ocultas y las métricas que realmente importan.
¿Qué es el fondo de comercio (goodwill)?
Cuando una empresa adquiere otra, rara vez paga exactamente el valor contable de los activos netos. En la mayoría de los casos paga una prima. Esa diferencia entre el precio de compra y el valor razonable de los activos netos identificables de la empresa adquirida es lo que se denomina fondo de comercio o goodwill.
En términos prácticos:



