Durante años, Diageo fue considerada una de esas inversiones de libro de texto: una compañía con marcas globales indestructibles, crecimiento predecible y un dividendo que aumentaba año tras año con la puntualidad de un reloj suizo. Johnnie Walker, Guinness, Baileys, Smirnoff, Don Julio, Casamigos... un portafolio de bebidas alcohólicas que parecía inmune a los ciclos económicos. Pero los resultados presentados esta semana han sacudido a los mercados y a los accionistas por igual: Diageo ha recortado su dividendo interino más de un 50%, ha rebajado sus previsiones anuales por segunda vez en el mismo ejercicio fiscal y ha abierto una nueva etapa bajo la dirección de su flamante CEO, Dave Lewis. El desplome bursátil que siguió al anuncio — de más del 12% en una sola jornada — hace inevitable la pregunta: ¿qué está pasando realmente en el interior de este gigante?
Los números que sacudieron al mercado
Los resultados del primer semestre del año fiscal 2026 fueron contundentes en su mensaje:
Ventas netas: 10.500 millones de dólares, una caída del 4%
Beneficio operativo: 3.100 millones de dólares, bajada del 1,2%
Ventas orgánicas: -2,8% (volúmenes y precios medios a la baja)
Dividendo provisional: recortado de 40,5 a 20 centavos por acción (-51%)
Dividendo mínimo anual: fijado en 50 centavos (frente a los 103,5 centavos del año anterior)
Previsión de ventas orgánicas para 2026: caída del 2%-3% (antes se esperaba que fueran planas)
El propio CEO no intentó disimular la magnitud del problema. “No tiene sentido intentar maquillar las cifras del semestre. Son resultados pésimos, y el trabajo de reparación es enorme”, reconoció públicamente.



